Reimaginando Broadway En Latinoamérica

Reimaginando Broadway En Latinoamérica

¿De qué magia se enamoraron los públicos de la película de comedia y horror El Joven Frankenstein (Young Frankenstein) en 1974? El estilo distintivo de las películas noir, personajes graciosos interpretados por leyendas de la comedia, momentos evocativos en los alrededores de un icónico Transylvania sumergido en la niebla y el diseño de producción estilo steampunk del laboratorio del Doctor Frankenstein contribuyen al encanto distintivo de la película. En 2007, Mel Brooks y la directora Susan Stroman crearon un espectacular musical de Broadway que  enriqueció el legado de la película con nuevas y divertidas canciones. 

Cuando el productor mexicano Alejandro Gou decidió traer El Joven Frankenstein de Broadway a la ciudad de México no sólo se propuso replicar la producción de Broadway como lo han hecho muchas producciones; en cambio, quizo crear una producción que sea especial para México y de la cual se pueda enamorar el público local. Alejandro invitó a las estrellas mexicanas de la televisión y los escenarios Los Mascabrothers como el Doctor Frederick Frankenstein (Freddy Ortega) e Igor (German Ortega) y contrató un equipo creativo internacional comandado por el director y coreógrafo James Kelly, un norteamericano que ha vivido en México por veinte años, para recrear la coreografía original de Susan Stroman. El equipo también fue compuesto por los escenógrafos mexicanos Sergio Villegas y Emilio Martínez Zurita de la Garza, el iluminador Jason Kantrowitz de la ciudad de Nueva York y el diseñador de sonido argentino Gastón Briski. Juntos, los creativos enfrentaron el reto de crear una versión única de la magia de Mel Brooks para México. Kantrowitz estará al frente de la primera sesión bilingüe en español y inglés dentro de LDI, con su colaborador frecuente Sergio Villegas, titulada Reimagining Broadway Theatre South of the Border (Reimaginando el Teatro en Broadway al Sur de la Frontera).

El director James Kelly describió el proceso dramatúrigco de la siguiente manera: “Cuando se adaptan musicales norteamericanos para nuestros públicosmexicanos empezamos por preguntarnos, en términos culturales, ¿cómo podemos comunicarnos con nuestra gente? En el Joven Frankenstein trabajamos con dos estrellas que, por casualidad, son conocidos por hacer la dupla del Dr. Frankenstein e Igor en sus rutinas de comedia. Como el director y coreógrafo, yo tenía que enfrentar el reto de permitir que estos veteranos de la comedia encuentren sus propios personajes, jueguen con su propio tempo y ritmo y que, al mismo tiempo, se adhieran a la dirección y coreografía de Susan Stroman. Encontramos una manera de trabajar con los personajes que el público mexicano siempre ha amado y, al mismo tiempo, logramos llevar a nuestros público a un nuevo viaje. Encontrar el equilibrio entre el sentido del humor único de Mel Brooks y la sensibilidad de la comedia mexicana fue el verdadero reto de esta puesta en escena.”

Preparando la escena

Para la escenografía del espectáculo, el equipo se propuso crear un ambiente inmersivo que realmente transporte al público al mundo de las películas clásicas de horror de los años treinta. Todas las escenas fueron contenidas en una escenografía unitaria creada por tres portales con texturas de roca enmarcados por gigantescas vigas de madera, un deck con textura de roca en la que se insertaron doce pantallas LED y un estructura frente al arco de proscenio que contenía un balcón de cada lado y una escalera de entrada colapsable. Todas las locaciones fueron creadas en este espacio escénico con ayuda de una gran variedad de telones, carretas y piezas escénicas corpóreas.

El diseño de cada escena fue un homenaje a las icónicas escenas de la película, pero incluyeron elementos con el aspecto estilizado propio de las películas expresionistas que informaron estéticamente a las películas de horror en las cuales El Joven Frankenstein de Mel Brooks está basado. Por esta razón, el diseño de escenografía incluyó elementos como perspectivas forzadas, una paleta de color saturada y elementos que causaban un efecto desorientador que proveía a cada escena de una esencia de misterio y diversión. 

El productor Alejandro Gou invitó al equipo creativo a crear un verdadero espectáculo. De esta manera, el equipo, comandado por el production manager Pepe Valdés, diseñó secuencias de video cinemáticas que fueron presentadas con un sistema de proyección frontal, una pantalla de LEDs de más de veinte pies de altura y una otra pantalla de LED detrás de la distintiva cúpula del laboratorio. Todos estos mecanismos de diseño añadieron una sensación de emoción visual a la teatralidad del musical; especialmente en el camino del bosque de “Rueda en un pajar” (“Roll in the Hay”), la transformación del gran hall del castillo en la pesadilla de “Vuelve a tu negocio” (“Join the Family Business”), la culminación con fuegos artificiales de “Muy dentro de mí” (“Deep Love”) y una roseta animada con estilo Art Decó que homenajeaba al musical A Chours Line para “Vámonos al Ritz” (“Puttin’ on the Ritz.”) 

El escenógrafo Emilio Martínez Zurita de la Garza añadió: “Los musicales de Broadway son un género relativamente nuevo para la escena teatral mexicana. Espectáculos mexicanos que se esfuerzan por valores de producción de clase mundial como El Joven Frankenstein son piezas clave para introducir al público mexicano a esta rica y emocionante manera de contar historias. 

Iluminando la Noche

Una faceta importante del diseño de iluminación fue crear una buena variedad de atmósferas nocturnas; como la romántica noche en el puerto de Nueva York, la estación de tren de Transylvania sumergida en niebla, el misterioso y viejo castillo Frankenstein, y el intrincado laboratorio lleno de sombras. Una parte integral de los componentes que conformaron esta escena fueron los colores ricos y texturas de gobo con brillos que fueron cuidadosamente esculpidos. La luz que salpicaba los colores fríos de la textura de roca de los portales y el deck ayudó a establecer el tétrico estilo visual de las películas noir. 

Para algunas escenas, los telones fueron proyectados en la pared de LED que se colocó frente a una pantalla de retro-proyección y una gasa negra. Esta configuración mantuvo el aspecto de telón pintado de las escenas proyectadas y la sensación de época y, al mismo tiempo, permitió efectos como nubes que se movían lentamente, bruma y rayos eléctricos. Los escenógrafos e iluminadores trabajaron de manera cercana con el diseñador de contenidos de video para mantener una visión y temática de diseño consistente.  

Para ayudar a reforzar los números grandes como “Transylvania Mania” y “Vámonos al Ritz” (“Putin’ on the Ritz”), el iluminador creó un nuevo sistema de luz lateral y nuevas posiciones de box booms para mejorar la infraestructura técnica del Teatro Aldama. 

El momento visual más icónico de El Joven Frankenstein se lleva a cabo en el laboratorio en el que el monstruo es traído a la vida en la canción que, apropiadamente, se llama “Vida, Vida” (“Life, Life”). La impresionante máquina Tesla de tres pisos se conformó por cuatro torres con perspectiva forzada que contenían anillos con tiras de LEDs RGB, un sin fin de luces “indicadoras” de varios colores, máquinas que lanzaban chorros de CO2, engranes gigantes, un complejo sistema pirotécnico y una mesa de operaciones voladora y automatizada. Todo esto se encontraba debajo de un cielo tormentoso que se podía ver a través del domo en la parte posterior del laboratorio. Para apoyar la tensión dramática de la escena una intrincada progresión de luces multicolor fue construida por el programador Jackson Miller, quien también trabajó como diseñador de iluminación asociado.

Texturas de gobos anguladas de las Clay Paky Alpha Spot 1500s funcionaron perfectamente con las perspectivas forzadas del diseño de escenografía para crear una sensación y aspecto fuera de balance. Al mismo tiempo, una serie de secuencias pirotécnicas, de iluminación y de automatización de la máquina steampunk se mezclaron para crear un emocionante frenesí visual.  El iluminador Jason Kantrowitz menciona que “La programación de Jackson con cientos de patrones de luces LED con la que la máquina Tesla de la escenografía cobro vida funcionó perfectamente con la música y la tensión dramática de la escena. El público prácticamente podia sentir el calor de la energía que provenía del escenario.” Para reforzar la energía cinética de la máquina, un grupo de cinco Sharpys fue montado en el piso cerca de la pared del fondo y detrás de la mesa de laboratorio. Los Sharpys funcionaron como una luz láser que seguía el proceso de llevar el monstruo a la vida, sincronizado de manera precisa con efectos de sonido creados por Briski. 

Tras analizar el equipo en inventario del teatro, el iluminador escogió usar principalmente luces móviles para poder crear composiciones lumínicas cinemáticas y fluidas. Los caballos de batalla del equipo de iluminación incluyeron el Clay Paky Mythos, Alpha Spot 1500, Alpha Wash 1500, Sharpys e instrumentos LED Wash de PR Lighting. El equipo fue controlado con una consola ETC Eos. Uno de los retos más interesantes de trabajar en un teatro mexicano es utilizar de la mejor manera posible el equipo disponible. La situación económica actual hace que sea realmente costoso importar equipo nuevo, por lo que adquirir cualquier pieza puede costar hasta dos veces más de lo que costaría adquirirlo en los Estados Unidos. Éstas condiciones obligan a los diseñadores a ser creativos y cuidadosos para lograr producir los ambientes lumínicos necesarios en un musical de gran formato. El espectáculo tuvo dos semanas de programación seguidos de ensayos técnicos y una semana de ensayos generales con orquesta antes del primer previo. 

​Bienvenidos a Transylvania

Ya que los musicales de gran formato con valores de producción sofisticados son producidos por pocos productores en México, el equipo de trabajo, desde el elenco hasta el equipo de producción, tiende a ser un grupo de caras conocidas en el medio. De esta manera, se crea una emocionante sensación de trabajar en un teatro de repertorio en la comunidad del teatro musical mexicano. 

El iluminador Jason Kantrowitz nos dice: “Al trabajar para públicos entusiasmados con una percepción latinoamericana para el diseño procuramos tomar decisiones atrevidas y llenas de color. Es un gran placer y un reto interesante trabajar con un equipo creativo latinoamericano para re-imaginar visualmente un espectáculo de Broadway para que triunfe nuevamente en el mercado Mexicano.”

El valor de elevar el nivel creativo dentro de estas producciones está resonando positivamente en el público mexicano. El productor Alejandro Gou lo resume de la siguiente manera: "El Joven Frankenstein fue para mí una de las experiencias más increíbles en mi carrera laboral. Marcó un gran paso en mi profesionalismo y ha dejado huella en la historia del teatro en México.”

Jason Kantrowitz es un productor creativo e iluminador que ha trabajado con las más importantes compañías de entretenimiento y  parques temáticos en el mundo para crear atracciones únicas y espectáculos que millones de personas disfrutan cada año. Actualmente, está diseñando su octavo musical de Broadway en México. Kantrowitz estará al frente de la primera sesión bilingüe en español y inglés dentro de LDI, con su colaborador frecuente Sergio Villegas, titulada Reimagining Broadway Theatre South of the Border (Reimaginando el Teatro en Broadway al Sur de la Frontera).​

Emilio Martínez Zurita de la Garza es un escenógrafo e iluminador de la Ciudad de México. Recibió su licenciatura en Ithaca College y mantiene una participación activa en los programas de OISTAT y la Cuadrienal de Praga. Emilio es un colaborador frecuente del escenógrafo Sergio Villegas desde el 2013.

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